“Alseide (Hada de los Bosques)”, un manifiesto entre cemento, hadas y memoria muysca

 

Fiza Piracun convierte a Suba en territorio mítico:

“Alseide (Hada de los Bosques)”, un manifiesto entre cemento, hadas y memoria muysca

Hay canciones que nacen de la fantasía.
Y hay otras —más poderosas— que nacen de algo que ocurrió de verdad.

 


Alseide es una historia vivida, cada frase sucedió”, confiesa Fiza Piracun sin rodeos. Y desde esa certeza comienza un viaje sonoro y visual donde el amor, la mitología y la ciudad colisionan a alta velocidad.

Con su nuevo sencillo y videoclip Alseide (Hada de los Bosques), Fiza no solo presenta una canción: propone una identidad. Un manifiesto artístico que conecta la raíz muysca de Suba con la estética urbana contemporánea, las musas invisibles y el ruido eléctrico de una banda de rock clavada en el concreto.


 

El hada que apareció en medio del cemento

El título no es casual. Tampoco es decorativo. 

 

Alseides son las hadas de los bosques”, explica el artista. Y aunque el nombre le llegó de manera natural —“es de las canciones que compongo a partir de un título”— su construcción estuvo atravesada por una atmósfera impresionista que remite a Claude Debussy y su Preludio a la siesta de un fauno

Pero aquí no hay bosque europeo.
Hay cerros de Suba.
Hay memoria muysca.
Hay ciudad.

La protagonista de la historia —“un hada que aparecía y desaparecía con quien pasábamos inolvidables momentos sin saber si era algo real o únicamente lo estaba soñando”— se convierte en musa, pero también en símbolo de aquello que inspira y se desvanece. (Es importante aclarar que las Alseides no son muyscas [muiscas] son de la mitología griega)

El videoclip, realizado junto a ONDA MEDIA DIGITAL bajo la dirección de Camilo Linares, traslada esa mitología al territorio urbano: una banda interpretando con fuerza en un espacio que parece alojar duendes, mientras los cerros observan como testigos silenciosos.

 

 

 Un zhipcua que escribe canciones

La narrativa del video no es abstracta. Es profundamente simbólica.

  


La historia es un zhipcua (príncipe muysca) que escribe canciones y que es inspirado por esta hada”, relata Fiza.

La imagen es potente: un heredero simbólico del pueblo originario muysca componiendo en medio de la modernidad acelerada. Un creador que habita el cemento, pero escucha ecos antiguos.

Quería proponer el concepto de alseides traída a esta realidad que involucra lo urbano, buscando vislumbrar de alguna manera la historia oculta de los muyscas y esa tradición oral que también envuelve mohanes y seres mágicos”.

En ese cruce entre mitología y concreto se instala el corazón conceptual del proyecto.

  

 

Amor a alta velocidad

Musicalmente, el tema nace de un riff insistente, visceral.

 

 

Insistí mucho en un riff que fue el comienzo literal del tema”, cuenta el artista. A esa base se suma una batería sólida, teclados místicos —“los teclados son el hada”— y un bajo que dialoga con la voz para construir un romanticismo eléctrico.

Pero la canción no es contemplativa. Es urgente.

Cuando Fiza canta sobre “amor a alta velocidad”, la ciudad entra en escena. “En mi mente siempre aparece la ciudad que permanece agitada, que pasa rápidamente aunque a veces no pasa”.

El contraste entre la mística del zhipcua y la velocidad urbana define la estética del proyecto: raíz y vértigo. Tradición y ruido.

 

 

Identidad sin concesiones

Fiza se define sin ambigüedades:

Un estilo propio que tiene muchas influencias, rockero, popero, romanticón, con sabor, por influencia del reggae, pero sobre todo fiel a lo que pienso”.

No es una pose. Es una postura.

  


  Hay reflexión, conciencia, territorio. “Aprendiz de músico porque no termina el aprendizaje, buscando hacer buena música con letras realmente inspiradas por hadas, pero también por duras realidades”.

Esa dualidad —fantasía y crudeza— es la columna vertebral de su propuesta.

 

 

Recepción: entre tarareos y crítica

Con más de mil reproducciones en sus primeras etapas, el sencillo ya genera conversación.

Personas que tararean la melodía principal cuando me ven, porque les ha gustado y se les quedan las frases”, comenta.

  


 También han llegado críticas. Y lejos de esquivarlas, las abraza:
Agradezco que se tomen el tiempo para escucharla y ofrecer un concepto, insisto, el que sea”.

Para un artista independiente —“diría yo, desconocido”— la respuesta ha sido significativa. Y, sobre todo, auténtica.

 

 

La verdadera labor del artista

Si hay una idea que atraviesa todo el proyecto es esta:

Aquí y en cualquier lugar del mundo es esa la verdadera labor del artista: seguir componiendo, expresando, saliendo de la cotidianidad contando tal vez la misma historia, pero de una manera diferente”.

 

 

 Alseide (Hada de los Bosques) no es solo un lanzamiento. Es el punto de partida visual y conceptual de Fiza Piracun: un creador que reivindica su herencia muysca, que convierte los cerros de Suba en escenario simbólico y que entiende el rock como herramienta para complejizar el pensamiento y naturalizar el sentir.

Y si algo deja claro este proyecto es que el hada puede habitar el bosque…
pero también el concreto.

Y cuando aparece, inspira.

  


 

Alseide (Hada de los Bosques) no es solo un videoclip: es una declaración de identidad, un puente entre la memoria muysca y la ciudad que late a alta velocidad. Es la confirmación de que la raíz también puede sonar eléctrica.

Fiza Piracun abre su universo creativo con una propuesta honesta, simbólica y profundamente personal. Ahora la invitación es clara: vean el video, escúchenlo completo, compártanlo, discútanlo, háganlo suyo. Que el hada circule. Que la historia se multiplique.

Sigan a Fiza Piracun en sus redes sociales( Instagram Fiza),  acompáñenlo en este proceso y sean parte de la construcción de un proyecto que apenas comienza a desplegar sus alas.

Y a ustedes, lectores: continúen conectados a Rolo & Pola – Radar Editorial, donde seguimos amplificando las voces que están construyendo identidad desde la música, el territorio y la independencia.

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